La cocina tradicional de Morelos ya es Patrimonio Cultural Inmaterial del estado
La declaratoria reconoce los saberes, ingredientes y recetas que dan identidad a la gastronomía morelense. El anuncio se realizó durante La Gran Mesa de México, encuentro que reúne en Cuernavaca a cocineras tradicionales, productores y artesanos hasta el 8 de noviembre.
La gastronomía de Morelos tiene una historia que se cuenta a través de sus ingredientes, se conserva en las cocinas familiares y se transmite de generación en generación. Detrás de cada platillo hay conocimientos sobre el campo, técnicas heredadas y manos que mantienen vivas las tradiciones culinarias de las comunidades. Hoy, ese legado cuenta con un nuevo reconocimiento: la cocina tradicional morelense fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado.
La declaratoria fue firmada por la gobernadora Margarita González Saravia durante la inauguración de La Gran Mesa de México, Cumbre Iberoamericana de Cocina de Territorio, en la Plaza General Emiliano Zapata Salazar, en el Centro Histórico de Cuernavaca. La secretaria de Turismo del Gobierno de México, Josefina Rodríguez Zamora, participó como testigo de honor.

El reconocimiento busca contribuir a la preservación y transmisión de los conocimientos, técnicas y expresiones que conforman la cocina tradicional de Morelos. También representa una oportunidad para dar mayor visibilidad a las cocineras y cocineros que, desde sus comunidades, resguardan recetas y prácticas vinculadas con la identidad cultural del estado.
Durante el encuentro, la gobernadora destacó que esta declaratoria es resultado de un trabajo de investigación realizado en las comunidades y, principalmente, de la labor de quienes han conservado este patrimonio a lo largo del tiempo. El documento también fue firmado por Montserrat Orellana Colmenares, secretaria de Cultura, y Daniel Altafi Valladares, secretario de Turismo de Morelos; su publicación está prevista en el Periódico Oficial Tierra y Libertad.

Una cocina que se comparte desde sus comunidades
Como parte de las actividades, se presentó el libro Mujeres de fuego y memoria, una publicación dedicada a las cocineras tradicionales de Morelos y a las historias que mantienen viva la gastronomía regional.
También se reconoció a Angélica Jaramillo, de la Fonda La Güera, establecimiento que suma 88 años de tradición y cuyo legado se ha conservado a través de tres generaciones. Este reconocimiento recuerda que el patrimonio gastronómico no solo está en los platillos, sino también en los espacios, las familias y las personas que han hecho de la cocina una parte esencial de la vida comunitaria.
La cumbre forma parte de la cartelera “Xochicalco, Tierra de Encuentros” y reúne a cocineras tradicionales, productores, artesanos, restaurantes y prestadores de servicios turísticos. En esta edición, Veracruz participa como estado invitado, mientras que la programación abre un espacio para compartir distintas expresiones de la cocina de territorio y fortalecer el intercambio cultural.

La Gran Mesa de México: sabores, productos y tradición en Cuernavaca
Más allá de la declaratoria, La Gran Mesa de México ofrece a visitantes y habitantes un espacio para acercarse a la riqueza gastronómica de distintas regiones. En la Plaza General Emiliano Zapata Salazar se instala un mercado con venta directa de platillos, productos del campo y artesanías.
El recorrido permite conocer a quienes elaboran cada especialidad, conversar con cocineras y productores, descubrir ingredientes regionales y adquirir productos directamente de las familias que los trabajan.

La muestra estará disponible hasta el 8 de noviembre, de 10:00 a 18:00 horas, con entrada gratuita.
Esta celebración invita a mirar la gastronomía morelense más allá de sus sabores: como una expresión de identidad, memoria y conocimiento colectivo. La declaratoria reconoce ese legado y pone en el centro a las personas que lo mantienen vivo, mientras que encuentros como La Gran Mesa de México acercan estas tradiciones a nuevas generaciones y visitantes.
Porque conocer Morelos también significa sentarse a su mesa, descubrir el origen de sus ingredientes y escuchar las historias que cada receta tiene por contar.